Donde manda general no manda Coronell

“La solución para atacar la fiebre no es romper el termómetro”, afirmó el periodista colombiano Daniel Coronell a propósito de la cancelación de su columna en la revista Semana. ¿Enfrenta la libertad de prensa en Colombia la amenaza de una febril y peligrosa ‘Ley mordaza’? 

Por Genio Tropical

Coronell, periodismo fuera de la zona de confort. (Foto: revista Semana)

Para quienes siguen la actualidad nacional de este país del merecumbé que es Colombia, la noticia de que a Daniel Coronell —columnista estrella de revista Semana desde 2005, y quizás uno de los periodistas más audaces en la prensa escrita de esta República Bananera co-piloteada por peones con micrófono a sueldo como Arizmendis, Gurissatis, Vélez, y Morales— le haya sido cancelada su columna en la publicación dirigida por Alejandro Santos, es un mal presagio que indica que la larga mano negra –y diestra— del patriótico, ‘autocrático’ y hoy por hoy errático Centro Democrático, sigue ahorcando, bien sea a nombre propio o motivado por la actitud de autocensura de los socios de Publicaciones Semana, la tan cacareada libertad de prensa que en Colombia tiene poco de libertad y bastante de cacareo.

El ‘tweet’ que prendió la ‘matasuegra’.

Por un par de días y luego del foro en el que Semana convocó a María Jimena Duzán, Daniel Samper, Vicky Dávila (¿?) y al mismo Daniel Coronell para debatir sobre los recientes hechos que acarreó la publicación de la investigación del New York Times sobre las tenebrosas directrices del Ejército Nacional, ingenuamente llegamos a pensar que vivíamos en alguna nación libre y democrática del Primer mundo y que presenciábamos una reivindicación del libre pensamiento y la imparcialidad periodística. “En Semana se puede discrepar y eso es importante”, dijo en un momento Coronell en el foro bautizado con el hashtag #loscuatrosdesemana, acerca de su columna titulada ‘La explicación pendiente’, en la que el periodista cuestionaba a la revista por no haber publicado, a pesar de tener la información desde febrero de este año, las órdenes del comandante del Ejército de Colombia, el general Nicacio Martínez, indicando a sus subalternos duplicar las bajas y capturas y “no exigir perfección” a la hora de conducir operaciones militares, una versión reencauchada que nos parecía devolver a los albores de la Seguridad Democrática y que el país pronto interpretó como el regreso a la oscura época de los falsos positivos del gobierno de Mr. Álvaro “Rambo” Uribe Vélez.

López Caballero, el director de orquesta de Semana.

Pues bien, tanta corrección política no habría de durar mucho y el martes en la tarde la noticia de que Felipe López, fundador y accionista de Semana, le había comunicado la decisión de la empresa de cancelar la publicación de su columna a Coronell, se extendió con la fuerza de un tsunami por medios y redes sociales. En las horas siguientes a la publicación de la noticia por el mismo columnista en su cuenta de Twitter, la primera víctima —además, claro, de nuestra siniestrada libertad de prensa—, fue la misma revista, cuyos seguidores de Twitter emprendieron un masivo éxodo de dimensiones bíblicas y casi venezolanas: casi 40.000 seguidores solo entre los días martes y miércoles, dieron ‘unfollow’ a @RevistaSemana. Las voces de lectores indignados que manifestaron su deseo de no renovar su suscripción a la edición impresa y la de miles de ciudadanos que expresaron su apoyo al columnista no tardaron en elevarse.

A solo unos días de todo este arroz con mango que augura tener un posterior desarrollo y ser la noticia del año en el complejo universo de los medios en Colombia, desde Genio Tropical hemos decidido hacer un Top 10 con una serie interrogantes sobre esta historieta Made in Macondo que siembra un manto de duda sobre el estado de la libertad de prensa, la salud de nuestra democracia y el inmediato futuro político del actual partido de gobierno que ocupa la presidencia de nuestro país. Ahí les van:

1) ¿Hicieron un cálculo frío los socios de la revista —Felipe López y el Grupo Gilinski, propietario el último del 50% de las acciones de publicaciones Semana — de las implicaciones que para la revista tiene prescindir de la colaboración semanal de Daniel Coronell cuya columna, se afirma, es responsable del 30% del tráfico en internet de la publicación?

2) En ese mismo sentido, y suponiendo que los intereses políticos y económicos de los socios de la publicación hayan estado por encima del derecho de los lectores a estar oportuna y objetivamente informados, ¿para quién está realmente trabajando Publicaciones Semana? ¿Para el gobierno de turno o para sus lectores?

3) ¿Qué estrategia para capotear la crisis de credibilidad que deja el ‘affaire Coronell’ adoptará la revista?: ¿Echarle tierra al asunto esperando que las aguas se calmen?, ¿pronunciarse de manera clara sobre los recientes hechos dando lugar a conceder la explicación pendiente?

Portada de la edición dominical del New York Times con la noticia que puso a temblar al ‘establishment’ nacional.

4) ¿Tendremos los lectores de Semana que pagar la suscripción al New York Times para enterarnos de lo qué pasa en Colombia? ¿Incluye la suscripción del ‘Times’ una promoción para hacer un curso de inglés por un año?

5) ¿Se viene una ola de renuncias —desde su director, pasando por diferentes columnistas— en la revista? ¿Qué mensaje envía la cancelación de la columna de Coronell a los otros columnistas de Semana que quieran denunciar en sus columnas al gobierno actual?

6) ¿A qué tanto le teme el Centro Democrático o sus alfiles en los medios (recordemos la censura a Santiago Rivas, del programa “Los puros criollos”, en la que se vio envuelto Juan Pablo Bieri cuando era gerente de RTVC) para que hayan establecido, de facto, una Ley Mordaza?

La columna de Coronell: la ‘tormenta perfecta’.

7) Al ritmo de un escándalo semanal, ¿no les parece que la tasa de enredos, malas decisiones, mentiras y ocultamientos de la presidencia de Duque y su partido hacen de este el peor gobierno de los últimos tiempos? 

8) ¿A qué riesgo de dictadura ‘a la venezolana’ se refería el Centro Democrático en la pasada campaña electoral, refiriéndose, claro está, a la probabilidad de ser presidente del candidato Gustavo Petro, cuando hoy vemos que el gobierno de turno tiene ‘secuestrados’ a los medios de comunicación?

9) ¿Estamos ante los últimos estertores —patadas de ahogado, dirían algunos— del Centro Democrático en Colombia? 

10) Y por último, aunque no menos importante, ¿conservamos o será que ha llegado el momento de cancelar nuestra suscripción a Semana?

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