Panamá, más que malls

Ciudad de Panamá, una urbe entre el océano y la selva.
365 islas conforman el Archipiélago de San Blas, un edén en el Mar Caribe.
El Valle de Antón, en la Provincia de Coclé: 50 tonos de verde.
Arte Latinoamericano en el Museo de Arte Contemporáneo –MAC.
El Canal de Panamá, desde el Centro de Visitantes de Miraflores.
El Mercado de mariscos de Panamá, parada gastronómica obligada.
¿Amigo de hacerle fotos a la comida? No se pierda el Mercado de mariscos para su próximo storie.

Más allá de sus rascacielos y centros comerciales,  Panamá y su exuberancia natural, su reciente historia y una idiosincracia caribeña a orillas del Océano Pacífico, depara mucho por descubrir.

Por Alberto M. Coronado

Con algo más de 4 millones de habitantes distribuidos en 75420 kilómetros cuadrados de selva verde esmeralda y costas sobre el Mar Caribe y el Océano Pacífico —Bogotá, la capital colombiana, apiña a 8 millones de almas en tan solo 1750 kms2—, podría decirse que si algo les sobra a los panameños es espacio.

Desde el archipiélago de San Blas con sus 365 islas en el Caribe, una para cada día del año, y solo 80 de ellas habitadas por un número de personas que apenas llenarían un estadio de fútbol, hasta el archipiélago de las Perlas, bautizado así por los españoles durante la colonia por ser lugar en el que abundaban estas estimadas gemas —hoy sitio predilecto para el avistamiento de tesoros naturales como ballenas jorobadas y cientos de especies marinas—, Panamá es mucho más que malls y lujosas propiedades horizontales. Pero ¿qué planes hay para hacer cuando se pisa tierra en el país vecino? Genio Tropical te da algunas sugerencias.

El reino del mar: con casi 2500 kilómetros de costa en dos mares, Panamá ofrece a sus visitantes infinidad de planes de mar. Lugares como el archipiélago de San Blas, con sus cientos de playas vírgenes de arena blanca y aguas turquesas repartidas en 365 islas en las que no encontrará grandes resorts ni vendedores ambulantes, pues muchas de ellas son administradas por indígenas de la etnia Kuna, son algunos de los destinos a los que se puede llegar por vía terrestre o aérea, aterrizando en el poblado isleño de El Porvenir. San Blas es el plan perfecto para aquellos viajeros que desean desconectarse del vértigo de la tecnología y volver a épocas más serenas durmiendo en una cabaña a pocos metros del mar, careteando con rayas y tortugas o conviviendo con familias Kuna que lo llevarán de vuelta a la vida isleña de las comunidades asentadas en este edén caribeño. Recomendadas: las islas Franklin; Cangrejo, y Estrella, la cual toma su nombre de los cientos de estrellas marinas que habitan sus aguas.

El pueblo que fue un volcán: ubicado a dos horas de Ciudad de Panamá en la caldera de un volcán extinto se encuentra el Valle de Antón, un pueblo de la central Provincia de Coclé rodeado por montañas y desde cuyos senderos se puede apreciar el Océano Pacífico. A medida que se asciende por la carretera que lleva a este pueblo, la vista de pintorescas casas en las que familias del lugar venden toda clase de coloridas artesanías y su clima fresco anuncian la proximidad de este destino natural rodeado de montañas y bosques nublados en donde se pueden practicar actividades al aire libre como senderismo, escalada, canopy, montañismo, paseos a caballo y observación de aves. El Cerro la India Dormida, cuyo filo se asemeja a la silueta de una mujer acostada y puede recorrerse en un sendero de 15 kilómetros, o el zoológico El Níspero, que reúne en un hermoso paraje a más de 94 especies de la fauna americana entre aves, anfibios y felinos, así como un centro para la conservación de anfibios a cargo del Instituto Smithsoniano, son algunos de los planes obligados de este paraje.

Dos museos, un solo país: el pasado reciente y el futuro de Panamá se encuentra íntimamente ligado a su Canal, y el Centro de Visitantes de Miraflores, ubicado las esclusas del mismo nombre, en pleno Canal, es un espacio museográfico creado para conocer no solo la historia del Canal Interoceánico de Panamá y las anécdotas de los logros de la ingeniería norteamericana que permitieron su construcción, sino un testimonio del pasado biológico de la zona, el encuentro de diferentes culturas caribeñas y orientales encargadas de acometer esta obra y proeza humana, así como la posibilidad de apreciar en vivo y en directo el funcionamiento de las esclusas y el paso de los buques por el Canal. Para quienes se encuentren interesados en apreciar parte de la oferta cultural y artística de Panamá, el Museo de Arte Contemporáneo —MAC—, ubicado en la Avenida de los Mártires con Calle San Blas, posee una colección de más de 650 obras con piezas que van desde el siglo XX hasta la actualidad, y creadas por artistas panameños y artistas internacionales que dejan entrever la producción plástica de este país centroamericano en un espacio artístico con una intensa programación de talleres, eventos y actividades de formación.

Paladar de oriente, paladar de mar: si después de recorrer todos estos destinos siente hambre, Ciudad de Panamá tiene una inmensa oferta de restaurantes con lo mejor de la cocina internacional a la que se suma una no tan selecta pero extensa lista de establecimientos de franquicias de comida rápida norteamericana. Dejando al lado la etiqueta y la comida de cartón, recomendamos dos lugares sencillos pero con una oferta culinaria que no debe pasar por alto. El restaurante chino Golden Unicorn, que reúne las tradiciones de la cocina china —precisamente la de los chinos es una de las grandes migraciones de este país— en una amplia carta no apta para indecisos y en donde no podrá dejar de probar su tradicional dim sum a modo de desayuno. Si lo suyo es la comida de mar, no deje de pasar por el Mercado de Mariscos cercano al casco viejo de Ciudad de Panamá, donde diferentes establecimientos sirven ceviches, cócteles de mariscos y bandejas con diferentes frutos del mar acompañadas con patacón y papitas fritas. Allí, al son de música Salsa y una buena cerveza nacional podrá disfrutar de comida recién pescada a los mejores precios.

Alberto M. Coronado: periodista y editor. Ha trabajado para las revistas colombianas Dominical y Latitud, del diario El Heraldo, así como para la Organización de Naciones Unidas. Crónicas suyas han sido publicadas en las revistas Soho y Avianca en revista, y el portal web de música y cultura latinoamericana Sounds and Colours. Actualmente es editor del e-zine Genio Tropical. Ig: @whoiscoronado

 

 

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