Nocturno en Mi bemol para una bella y una bestia

The Shape of Water (La forma del agua) deslumbra por su fantástica historia y una gran puesta en escena, a pesar del discreto encanto de un hombre-pez a prueba de agua y de drama.

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Elisa Esposito y su amada criatura anfibia, idilio sin fronteras.

Por Alberto M. Coronado

The Shape of Water (La forma del agua), la nueva cinta en la filmografía del director mexicano Guillermo del Toro, retoma el motivo detrás La bella y la bestia, cuento de hadas francés del siglo XVIII, para actualizarlo en una fábula romántica, cómica, ‘dark’, y a su manera, política, que tiene lugar en los Estados Unidos de los años 60, época de tensión racial y Guerra Fría.

Es también el filme que alguien en la Casa Blanca debería llevar a ver a Donald Trump, pero ‘Mister Make Great America Again’ no parece ser un gran adepto al cine.

A medida que nos sumergimos —literal y metafóricamente— en la película, somos espectadores de la vida de Elisa Esposito, interpretada por la actriz inglesa Sally Hawkins, quien junto a Zelda Fuller (Octavia Spencer), trabaja como personal de aseo en un laboratorio gubernamental manejado por militares y en el que se llevan a cabo pruebas científicas.

Un día, al laboratorio es llevado un nuevo ‘recurso’, encarnado en el escamoso cuerpo de una criatura mitad pez, mitad humano con agallas, mitad dios… o dios completo, que importado de Suramérica promete tener la fórmula secreta para viajar al espacio, y derrotar a los rusos en la reñida carrera espacial.

Pues bien, no pasa mucho tiempo para que el amor a primera vista inter-especies haga lo suyo y pronto Elisa, quien es muda y huérfana, se embarca en un idilio amoroso al mejor estilo de un cuento de hadas hollywoodense con la no tan expresiva criatura que permanece en cautiverio a manos del antagonista y estrafalario coronel Richard Strickland (Michael Shannon), representación en traje y corbata del racismo, el sexismo y otros ‘ismos’ del clásico cowboy gringo.

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El Coronel Richard Strickland, el malo del paseo, en una de las escenas del filme.

The Shape of Water es un relato fílmico con momentos de una belleza única que nos recuerda la época dorada de los musicales de Hollywood y evoca, en el caso de Sally Hawkins, su protagonista, las interpretaciones de actores como Charles Chaplin, Audrey Hepburn, y Buster Keaton. Los constantes homenajes a la música de Benny Goodman, Glenn Milles y Serge Gainsbourg, van dando forma a un universo oscuro y nostálgico marcado por una particular poética del agua, pero a pesar de su gran despliegue visual y el magnetismo de sus imágenes, esta película que tanto alude a lo líquido y su continuo movimiento —oh, paradoja—, parece estancarse en algún punto debido a la extrema inmovilidad física y dramática de un hombre-pez-semidiós que sólo come huevos tibios, tiene que estar confinado al reducido espacio de una bañera, y cuyo mayor despliegue de acción, además de comerse a un gato, son algunos ‘milagros’ que hubieran podido explotarse de mil maneras creativas para cautivar al espectador con un héroe más audaz y empático. (¿Recuerdan a E.T., el extraterrestre, escapando por los aires en bicicleta?)

De cualquier modo, las 13 nominaciones a los premios Oscar de una cinta que en tiempos de Mr. Trump reúne en un mismo relato a una mujer muda y huérfana al lado de una mujer negra oprimida por el matrimonio, un artista homosexual y una exótica criatura inmigrante mitológica, todos ellos vigilados y perseguidos por la misma encarnación del ‘role model’ intolerante y facho del malo del paseo, le garantizan desde ya a The Shape of Water más de una estatuilla dorada en el edulcorado y autorreferente mágico mundo del Rey Midas que es Hollywood.

Alberto M. Coronado: periodista y editor independiente . Ha trabajado para las revistas Dominical y Latitud, de El Heraldo, así como para diferentes fundaciones del ámbito cultural en el Caribe colombiano. Artículos suyos han sido publicados en las revistas Soho, de publicaciones Semana, y el portal web de música y cultura latinoamericana Sounds and Colours. Actualmente es editor de el e-zine Genio Tropical.

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