“La lectura no se destruye, solo se transforma”

Una entrevista desde Miami a Nathaniel Sandler, director y fundador de Bookleggers Library, una iniciativa que promueve la lectura a través de una verdadera fiesta de los libros y la literatura en la Capital del sol.

7DA56AB2-989B-4683-AF64-41098B5D0B9E.jpeg
Nathaniel Sandler, la versión ‘Miami Vice’ de un traficante de libros.

Por Clarita Spitz

Los libros aparecen en los lugares más inesperados. De un tiempo para acá los podemos encontrar sobre la banca de un parque o en el asiento de un bus en Bogotá, como si alguien los hubiese dejado ahí por descuido, o en los buzones de las estaciones del Metro de Medellín, de donde los usuarios se los llevan gratis, con el compromiso de devolverlos después de haberlos leído y compartido. También en Barranquilla tenemos iniciativas como Leer es una Fiesta, con actividades en torno a los libros y la lectura en cafés, parques o centros comerciales.

Entre los eventos que se destacan en la escena cultural de Miami encontré recientemente la Bookleggers Library, que podría traducirse como Biblioteca de Contrabandistas o Traficantes de Libros. Se trata de una biblioteca móvil comunitaria, que aparece en la ciudad una vez al mes y regala libros, una especie de fusión entre biblioteca y librería de segunda mano. El nombre, un tanto críptico y misterioso, atrapó mi imaginación. Decidida a investigar más a fondo, contacté a Nathaniel Sandler, su director y fundador. Intercambiamos un par de correos electrónicos y mensajes de whatsapp, y así surgió esta entrevista.

A través de Bookleggers, Sandler busca poner la literatura al alcance de más miamenses, recolectando y redistribuyendo libros usados y dándoles una segunda oportunidad de vida para que otros puedan leerlos. De tal manera organiza eventos en los lugares más inesperados e insólitos, como parques, galerías de arte, museos, bares y escuelas, donde regalan libros a los asistentes.

BAC6BCFD-9974-4DD1-BECD-B5400FDDBDE0.jpeg
Los ‘bookboxes’, libros disponibles para retirar las 24 horas del día.

“Siempre tenemos libros y algo más” —explica— “No se trata sólo de los libros, se trata de la comunidad. En estos eventos todos reciben un libro gratis; si alguien quiere canjear sus libros, aceptamos trueques directos, un libro por un libro, y si alguien desea más le vendemos otros por US $2.00”. Como un auténtico bibliotecario, Nathaniel disfruta recomendando y comentando con los asistentes, y estampa cada libro que sale con el sello EX LIBRIS BOOKLEGGERS LIBRARY, como en una biblioteca real.

Además, instala en las calles cajas de libros, o bookboxes, con libros disponibles para retirar gratis 24 horas al día, y construye bibliotecas para empresas, instituciones y organizaciones sin ánimo de lucro, como hospitales infantiles y refugios para indigentes o víctimas de abuso o maltrato. Las llama bibliotecas semi permanentes, pues considera que no existe ninguna biblioteca permanente. “Las bibliotecas tienen la curiosa costumbre de ser destruidas. La biblioteca más grande que ha existido es la de Alejandría y ya no está con nosotros. Fue reconstruida, de acuerdo, pero no es la misma biblioteca. Un ejemplo reciente es la Biblioteca de Bagdad, que las fuerzas estadounidenses destruyeron por completo en 2003. Tenía miles de años y simplemente, ¡¡pfff!, Se esfumó. Decir que una biblioteca es permanente, sería como decir que el Titanic era indestructible ”, afirma.

Clarita Spitz: Nathaniel, háblanos de ti y de tu trabajo…
Nathaniel Sandler: Soy escritor y además de dirigir la Biblioteca Bookleggers trabajo con colecciones de museos. Escribo para el Museo Vizcaya, la sección de Colecciones Especiales de la Universidad de Miami y el Museo de Ciencias Frost. Hago lo que yo llamo escritos sobre colecciones (collections writing). Aproximadamente el 95% de las obras de arte del mundo que se encuentran en los museos no está exhibidas. Visito los depósitos de los museos para encontrar estas obras de arte y contar sus historias.

En lo personal, nací, crecí y he pasado la mayor parte de mi vida aquí en Miami. Estudié en Vassar College, una pequeña escuela de humanidades al norte de Nueva York, y viví dos años en Hakui, Japón, enseñando inglés en una escuela secundaria. Después de viajar unos meses y recorrer el mundo, incursioné en varias actividades comerciales, pero simplemente no era lo mío. Hace cinco años decidí dedicarme seriamente a la escritura y comencé Bookleggers Library paralelamente a mi carrera de escritor. Siempre he escrito, pero ganar dinero haciéndolo es algo que hago recientemente.

BCED89C5-2660-408C-8E0B-21587DE666F5.jpeg
Bookleggers Library, tráfico cultural de alta intensidad.

C.S.: El nombre Bookleggers suena un tanto clandestino, como aquello del bootlegging, el contrabando de alcohol en los Estados Unidos en los años 20 del siglo pasado…
N.S.: El nombre fue idea mía, pero el término booklegging es un concepto histórico. Se refiere a algo que se hace ilegalmente, principalmente lo obsceno, lo erótico, la pornografía, o a los libros ilegales o prohibidos. Tiene sus raíces en los años 20 en el tráfico o distribución de material impreso prohibido, que fue muy común especialmente desde Cuba, donde se imprimía material erótico o pornográfico que entraba de contrabando a la Florida y de ahí lo distribuían al resto de los Estados Unidos. Aunque muy pocas personas conocen o usan esta palabra, existen libros sobre este tema, e incluso hay ejemplos literarios; el más famoso es Guy Montag, protagonista de Farenheit 451 de Ray Bradbury, que esconde libros de los incendios de la opresión totalitaria.

¿Crees que los libros y la lectura son una especie en peligro de extinción?
No, creo que la lectura va a mantenerse inmodificable. Cuando Thomas Edison inventó la bombilla no dejamos de usar velas, ¿de acuerdo? En realidad la gente está leyendo más que nunca debido al Internet. Esa es la manera en que consumimos información hoy en día. Creo que algunas personas siempre necesitarán de los libros, pero cuando veo tantos y tantos libros me doy cuenta que hay muchos que simplemente no necesitamos. No necesitamos 15 millones de copias de libros como Harry Potter, o El código Da Vinci, o Cincuenta sombras de Grey. Uno puede leerlos y dárselos a otra persona. Además, francamente, imprimir tantos libros no es sostenible, estamos desperdiciando mucho papel.

0763ED35-ECA2-4854-A52D-F7002636FFC0.jpeg

¿Tienes idea de cuántos libros tienen?
Realmente no los contamos. La colección rota tanto y tan rápidamente que no hay manera de hacerlo. Tampoco los catalogamos. Apenas los recibimos los guardamos en canastos de plástico y los etiquetamos para mantenerlos organizados de acuerdo a una lista de temas. Tenemos arte, libros en español, poesía, niños… así también organizamos los eventos de acuerdo a estos temas.

Miami tiene una población de habla hispana tan grande y tiene sentido para mí mantener libros en español para un evento. Recibimos libros en varios idiomas, pero pensar por ejemplo en eventos en francés o algo así no tiene ningún sentido.

9C9F2BC4-B5AE-459A-9E8D-15A74A880337.jpeg

¿Has recibido alguna vez algún libro muy valioso, de ésos que uno dice, ¡wow!, no lo puedo creer?
Sí. Hemos recibimos algunos libros bastante valiosos y, de hecho, éticamente sería un poco extraño regalar un libro muy valioso, porque puedes acabar dándoselo a alguien que no lo aprecie o no entienda su valor. Por eso también hacemos eventos donde vendemos estos libros más valiosos o raros. Hemos recibido un par de obras extraordinarias. Tuvimos una primera edición de Borges impresa en Argentina, una primera edición de El principito, a nuestras mano llegó una primera edición original de El viejo y el mar de Ernest Hemingway, cosas realmente maravillosas. Para serte sincero, probablemente se me han escapado algunos de estos tesoros porque, como te decía, entran y salen tantos libros que no tienes tiempo de examinar uno por uno.

¿Por qué haces lo que haces?
Supongo que la respuesta corta es porque quería construir una biblioteca. La respuesta larga es porque… no sé cómo decir esto sin sonar terrible… soy una persona literata y esta es una vida literaria. Esa es la verdad.

Clarita Spitz: docente y bibliotecaria, Magister en Educación con énfasis en Estrategias Educativas para Biblioteca y Salón de Clases, Vermont College – Norwich University. Diplomada en Promoción de Lectura. Autora de numerosos artículos y de libros de cuentos infantiles, actualmente dedica su tiempo a escribir y trabajar en consultoría y liderazgo de talleres de Promoción y animación de la lectura.

*Una versión más extensa de esta entrevista puede encontrarse en la revista http://www.letraurbana.com

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s