¡Hola, Netflix!

¿Qué ver en Netflix? Una mirada algunas de las series de la plataforma de TV por demanda.

FD7FAFA9-080C-4C85-937E-09210B535E8D.jpeg
Kbdrawings – Watching TV – Flickr  

Por Alberto M. Coronado

Mindhunter: mi mejor amigo es un asesino en serie.

40C1C90C-E3AE-4033-ABAD-9BB80E8F04CB

Desde la aparición en 1991 de El silencio de los inocentes, filme dirigido por Jonathan Demme con las actuaciones de Jodie Foster y Anthony Hopkins, Hollywood vio en las producciones que exploraban los vericuetos de las mentes de los asesinos en serie una fórmula de éxito que mezclando dosis de morbo, violencia, y tramas detectivescas, le darían nuevos aires al Thriller psicológico. Pues bien, la fórmula de oro ha trascendido desde hace años del celuloide a la televisión y de aquí a la TV por demanda con series como Mindhunter, estrenada el pasado octubre en Netflix, y que narra las peripecias de los agentes especiales del FBI Holden Ford y Bill Tench, quienes se entrevistan con asesinos seriales encarcelados con el fin de conocer de primera mano los motivos que los llevaron a cometer sus crímenes y así crear perfiles psicológicos que les permitan prevenir y resolver asesinatos en serie.
Lo chévere: cuatro de los diez episodios de la primera temporada de la serie son dirigidos por David Fincher (El club de la pelea, Zodiac). Además, las actuaciones de los agentes especiales Ford y Tench, dos personalidades en contraste, nos llevan de vuelta a las series clásicas de investigadores norteamericanas.
Lo barro: la caracterización de algunos asesinos en serie que parecen no “creerse el papel”, le restan credibilidad a la historia.
No aguanta: serie no apta para sensibilidades y corazones blandos.

EDEAA07B-9821-4C2D-823E-5984E071C730

Star Trek: Discovery, recargada pero mal actuada.

212BA1AF-67E7-4F07-B822-EB94F90EC866.jpeg

Vuelven las aventuras espaciales de una de las franquicias de Ciencia ficción más antiguas de la televisión, esta vez protagonizada por Sonequa Martin-Green (The Walking Dead) y el actor británico Jason Isaacs en el papel de Gabriel Lorca, capitán de la nave USS Discovery. La misión de la serie, al igual que sus predecesoras, es la búsqueda de nuevos mundos, pero en esta ocasión un ‘choque de civilizaciones’ entre los no tan civilizados Klingon –que intentar reunir sus 24 casas– y la Federación Unida de Planetas, guían la trama de una producción que aunque en ocasiones hace agua en sus interpretaciones actorales, cumple con llevarnos de regreso, gracias a efectos especiales de última generación y nuevos personajes, a una versión contemporánea del clásico de Mr. Spock y su pandilla de exploradores estelares.
Lo chévere: aunque en esencia todos los personajes de esta versión de Star Trek son nuevos, la serie guarda el espíritu de la creación original del visionario Gene Roddenberry, hecho que garantiza episodios de buen entretenimiento.
Lo barro: a pesar de la calidad de los efectos especiales y su despliegue visual, en ocasiones esta pirotecnia no logra sumarle puntos a la trama de la serie.
No aguanta: las interpretaciones de los Klingon, los malos del paseo, están más cerca del registro de los Power Rangers que de otros antagonistas de versiones televisivas previas de Star Trek.

5869BE6E-A91E-404B-9834-DCC5E9B0ED99.jpeg

Designated Survivor, la serie que debería ver Donald Trump.

3319B309-59B6-487B-86E2-FF3F68C5DA75.jpeg

¿Qué sucedería si la noche de la posesión del Presidente electo de los Estados Unidos una poderosa bomba destruyera el Capitolio acabando con la vida de los miembros del congreso y la del primer mandatorio de los norteamericanos? La respuesta, en Designated Survivor (Sobreviviente designado), la serie de Netflix protagonizada por Kiefer Sutherland (24), es posesionar al bonachón e inexperto secretario de vivienda y desarrollo urbano Tom Kirkman (interpretado por Sutherland) como presidente de la primera potencia del mundo y restablecer el orden en medio de una peligrosa conspiración. En su primera temporada, el vértigo de la acción de este Thriller político, casi adictivo, nos lleva a devorar sus 21 episodios sin descanso, pero el efecto dramático decae en la segunda temporada, al parecer por la imposibilidad de mantener el mismo ímpetu narrativo previo. No obstante, Designated Survivor en su primer round paga con creces la boleta de TV por internet.
Lo chévere: aliste sus zapatillas deportivas porque los picos dramáticos de la primera temporada lo llevaran por una verdadera maratón televisiva.
Lo barro: la interpretación de Sutherland en el papel de Presidente de los Estados Unidos pareciera estar más cerca al rol de un pastor que al de un político líder de una potencia mundial, ¿o es esa la puritana intención?
No aguanta: el climax de la primera temporada parece ser imposible de superar por la segunda, a la cual solo le falta invención de una invasión extraterrestre para sacarla de su letargo.

1B4FD6A5-3F4A-41D7-997B-9F781BEACDE3.jpeg

Stranger Things, Back to the future a los años 80.

E28A442F-C8B7-4E79-B71F-9605B9C6BD2F.jpeg

La joya del imperio Netflix y quizá la serie más vista de este servicio de TV digital, regresa con una segunda temporada escrita y dirigida magistralmente por los hermanos Duffer, quienes exploran nuevamente la delgada línea que separa la vida normal de los habitantes del condado de Hawkins, Indiana, de un oscuro suceso sobrenatural de implicaciones apocalípticas. En esta ocasión, los protagonistas de la serie deberán salvar a su pueblo del mal, encarnado en un siniestro híbrido, mitad portal a otra dimensión, mitad ser sobrenatural, que se extiende secretamente bajo tierra. La dosis acostumbrada de buenas actuaciones, gran dirección de arte –la ambientación y el vestuario de la serie nos transporta inequívocamente a la estética de los años 80–, la música incidental y su banda sonora, así como las constantes alusiones al cine de directores como Steven Spielberg y Stephen King, y en general a producciones cinematográficas con las que algunos crecimos como Goonies, Los caza fantasmas, E.T., Alien y Los archivos X, hacen de esta producción un fenómeno que nos lleva de regreso a la década dorada de la televisión.
Lo chévere: el guión y la dirección de la serie, construida con precisión de relojero, da lugar a una historia en la que la fantasía, el horror, el drama, y la comedia se roban la atención del televidente.
Lo barro: las expectativas acumuladas con el capítulo final de la segunda temporada parecen no corresponderse, pero no hay problema, una tercera temporada queda sugerida.
No aguanta: una sola cosa, que no hayan más temporadas disponibles de Stranger Things.

671B10AB-6394-4243-9681-63ACD1D8CAA2.jpeg

Alberto M. Coronado: periodista y editor independiente . Ha trabajado para las revistas Dominical y Latitud, de El Heraldo, así como para diferentes fundaciones del ámbito cultural en el Caribe colombiano. Artículos suyos han sido publicados en las revistas Soho, de publicaciones Semana, y el portal web de música y cultura latinoamericana Sounds and Colours. Actualmente es editor de el e-zine Genio Tropical.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s