El Marqués de Seda

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Le Marquis D’ Alegre

Domingo de ficción, en un relato breve “Made in Macondo”.

Por John Better

A pesar de ser una figura habitual en aquel barrio de mierda, los tipos insistían en gritarle obscenidades cuando lo veían aparecer contoneando su afeminada figura por las calles del lugar. “Floripondio”, “caca viva”, “maricaca”, “lustra sables”, eran algunos de los apelativos que le lanzaban a su paso. Ese día, alguno se atrevió a lanzarle un tomate podrido. Él, estoico y teatral, se viró para enfrentarlos. Detalló a cada uno de los que estaban allí reunidos. A casi todos los vio crecer. Siempre supo que era cuestión de un estirón de los huesos para que uno a uno depositaran en su boca y en su ano, aquellos primeros efluvios juveniles.
Ahora ya eran adultos, muchos habían embarazado a varias de los alrededores, otros incluso ostentaban un muerto encima. Hizo un paneo por el rostro de cada hombre, vio arrugas prematuras, hondas ojeras, ojos inyectados en sangre por efecto de la yerba. Uno de ellos, quizá por un recuerdo vergonzoso, esquivó su mirada. Entonces puso la bolsa de papas que traía en la mano sobre el piso.
—¿Con quién hablan?, preguntó.
Ninguno se atrevió a contestar. El jugo pestilente de la fruta arrojada bajaba por su cuello adentrándosele en el pecho.
—¿Por qué hacen esto?, volvió a interrogar, pero solo se oyó la imitación del sonido de un pedo como respuesta. Del bolsillo de su camisa sacó un pañuelo y se lo pasó por la cara. Recogió la bolsa de papas del suelo y se marchó, no sin antes hacerles saber:
—La próxima vez que deseen llamarme con algún adjetivo o apodo, sin temores pueden decirme “El Marqués de Seda”, exclamó.
Y antes de que a alguno se le ocurriera reventar en carcajadas por lo que lo que acababa de decir, se les adelantó:
—Y tú, encanto, no tengas miedo de mirarme de frente, a nadie le he contado tu secreta debilidad, dijo picando el ojo.
Los hombres se quedaron mudos mientras El Marqués de Seda se alejaba pensando en que el agua que tenía dispuesta para las papas ya debía estar hirviendo.

John Better: escritor barranquillero. Su novela ‘A la casa del chico espantapájaros’ fue publicada por Emecé editores – Planeta en 2016.

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